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¿Qué es Ashwagandha?
Ashwagandha, científicamente llamada Withania somnifera , es una planta que se usa en la medicina ayurvédica tradicional desde hace más de 3.000 años. Muchas veces se le conoce como “ginseng indio” o “baya del sueño” y es uno de los llamados adaptógenos, es decir, sustancias vegetales que ayudan al cuerpo a lidiar mejor con el estrés. Los principales compuestos activos de la ashwagandha son los withanólidos, un grupo de compuestos naturales que se encuentran sobre todo en la raíz de la planta y son conocidos por su efecto calmante y antiinflamatorio. Originaria de las zonas secas de la India y el norte de África, hoy en día se vende en todo el mundo en cápsulas, polvos y tés como suplemento alimenticio. La planta se utiliza para muchos fines, como apoyar el bienestar mental y físico, reforzar el sistema inmunológico y mejorar la calidad del sueño. Especialmente en el mundo moderno de la salud y la escena Wellness, la ashwagandha se ha vuelto popular como una opción natural para reducir el estrés y aumentar la energía.
Efectos de la Ashwagandha
Ashwagandha, también conocida como “ginseng indio”, es una planta medicinal tradicional de la medicina ayurvédica. Su efecto calmante se ha aprovechado durante siglos para fortalecer cuerpo y mente y aliviar el estrés. Los compuestos activos presentes en la raíz, especialmente los llamados withanólidos, actúan sobre el sistema nervioso central y pueden reducir el nivel de cortisol en el cuerpo, lo que ayuda a bajar el estrés. Además, la ashwagandha refuerza el sistema inmunológico y promueve el bienestar general, algo muy útil en épocas de mucho ajetreo. Cada vez más estudios científicos respaldan estos conocimientos tradicionales, mostrando los efectos positivos de la ashwagandha sobre el estrés, la ansiedad y la calidad del sueño. Si sufres de estrés o quieres dormir mejor, la ashwagandha puede ser un apoyo natural.
Efectos secundarios de la Ashwagandha
Aunque la ashwagandha suele ser bien tolerada, en algunas personas pueden aparecer efectos secundarios leves. Lo más común son molestias digestivas como náuseas, diarrea o una sensación algo incómoda en el estómago. En algunos casos, la ashwagandha también puede causar un poco de somnolencia, sobre todo si se toma en dosis altas. Por eso, siempre es importante prestar atención a la dosis e ir probando poco a poco para ver cómo te sienta. Normalmente no se recomienda su uso durante el embarazo o la lactancia, ya que los compuestos activos pueden pasar al bebé. Si tienes dudas o tomas otros medicamentos, lo mejor es consultar antes con un médico.
Dosis de ashwagandha: ¿cuál es la ideal?
La dosis óptima de ashwagandha depende mucho de tus objetivos y tu estado de salud. En general, se recomienda tomar entre 300 y 500 mg al día si buscas relajarte o reducir el estrés. Si tienes molestias concretas, como problemas para dormir o haces mucho deporte, la dosis puede variar. Si eres principiante, lo mejor es empezar con una dosis baja y aumentarla poco a poco si ves que la toleras bien. Si tomas demasiado, la ashwagandha puede darte sueño o mareo leve. Por eso, es buena idea ajustar la cantidad poco a poco y, si tienes dudas, consultar con un médico o terapeuta para encontrar la cantidad que mejor te va y sea segura.
Ashwagandha en polvo o cápsulas: ¿qué formato es mejor?
Si tomas ashwagandha en polvo o en cápsulas depende mucho de lo que prefieras. Las cápsulas tienen la ventaja de que la dosis es exacta y son súper fáciles de tomar, perfectas para llevar contigo o si no te gusta el sabor amargo del polvo. El polvo, en cambio, es más versátil: lo puedes mezclar en smoothies, yogures o tés y así lo integras fácil en tu rutina. Además, el cuerpo lo absorbe más rápido, así que puedes notar el efecto antes. Los dos formatos tienen sus pros y contras, así que al final depende de lo que busques y cómo prefieras tomarlo.


